QUISIERA QUE ESTO DURE PARA SIEMPRE

El momento más emocionante de este 150th The Open, cortesía de Tiger Woods.

¡Cómo me dolió no estar allí! No tienen idea todo el esfuerzo que hice para ser parte de esos instantes. Es que amo este torneo y tengo un cariño especial. Y odio tener que remarcar esto, porque no me gusta hablar de lo que hago. Pero creo que soy uno de los pocos, en la región, que pude tener el privilegio de entrevistar a cinco «Champion Golfer of the Year». Esto solo se los digo porque me sentía con bastantes argumentos para estar describiendo ese momento, en ese campo. Por suerte, creo que puedo tener novedades positivas, muy pronto. Ahora, la «herida» (y permítame la metáfora, mi querido lector) me va a quedar. Fue una situación perfecta para la historia del evento. Pudo haber sido la última vez. Y nos conmovió.

Podemos estar de acuerdo con algunos pensamientos, con otros no. Sin embargo, cuando nombramos a Tiger Woods, entramos en lo más profundo de nuestro deporte. Por eso lo entiendo, cuando habla de LIV Golf, por ejemplo. Los majors son sagrados para él. Los siente como ningún otro deportista, en un evento de estas características. Y el mejor ejemplo lo vimos el día de hoy: llegó al último hoyo, eliminado. Sin embargo, siguió con su rutina competitiva y no entró en conciencia del momento que estaba viviendo. De hecho, reaccionó cuando Rory McIlroy le hizo reverencias, en el fairway del hoyo 1 (compartido con el del 18: lugar en donde estaba Woods). Esto se sumaba a un Justin Thomas que había hecho lo mismo, anteriormente. Por otro lado, Max Homa y Matthew Fitzpatrick entendieron lo que estaba pasando, dejándole todo el protagonismo. El aplauso constante fue ensordecedor, logrando sacarle lágrimas a alguien que parece indestructible.

Tiger Woods, saludando al público sobre el Swilcan Bridge, en el hoyo 18 y durante la segunda ronda del The 150th Open. El evento se está disputando en el Old Course de St. Andrews (St Andrews, Escocia. La foto fue hecha por Stuart Kerr/R&A/R&A vía Getty Images).

Woods aclaró que no se retiraba. Ahora, él sintió que era muy probable que haya sido la última vez que podrá estar en un The Open, dentro de su campo favorito en el mundo: el Old Course de St. Andrews. Nosotros somos un poco más optimistas, aunque nos ponemos en su lugar. Tengan en cuenta que él, siempre que llega a este tipo de competencias, piensa en que puede ganar. Está en su esencia. Y esa mente voraz lo ha llevado a generar toda esta revolución. A Tiger Woods no lo medimos solamente con los números. Él también hizo crecer el juego. Hizo espectacular lo simple, provocando que muchos quisiéramos ser como él. Disciplina, tenacidad y determinación. Lo dio/da todo.

Fíjense que nos resistimos a hablar en pasado. De hecho, Tiger Woods pasó a ser atemporal: dejó registros memorables, refleja los principales valores de nuestra actividad (al verlo jugar) y las nuevas generaciones sacarán varias páginas de sus acciones como profesional.

Estoy seguro que desea lo mismo que yo. QUISIERA QUE ESTO DURE PARA SIEMPRE.

Matías Miguel Torge

Handicap 54

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