¡TUVO QUE VENIR QUADZILLA!

Un Arnold Palmer Invitational que tuvo su revolución, con golfistas que sorprendieron a más de uno. La importancia de saber que hay jugadores que pueden aportar su rol, «rompiendo el molde».

Cualquier similitud con la realidad es absolutamente casual. Es que tuvo que emerger alguien que pasó «miles de años» en distintos circuitos. Tuvo que emerger alguien que, en su rol de «ser extraño», debió combatir con «malvadas criaturas», animadas por la arrogancia científica del hombre y amenazando con destruir la esencia del juego del golf, mediante un sistema polémico y destructivo del golfista promedio. Ese «alguien» fue la conclusión de una de las semanas más locas del mundo del golf, reflejando también al caos y al desorden existente, tras bambalinas.

Tan loca fue la semana que Jon Rahm no ha figurado en las primeras posiciones. T-39 y su peor registro, desde que comenzó el año. «Un campo muy duro», fueron sus palabras, luego del 76 del segundo día. Esa segunda ronda fue la antítesis de una primera vuelta, en donde todas las cosas salían. De hecho, al terminar ese primer día, el español lideraba por 2 de ventaja. Simplemente, un traspié lógico, teniendo en cuenta todo lo logrado. El golf, en algún momento, te cobra por ventanilla.

Fue una semana tan loca, en donde Jordan Spieth parecía que tenía la jornada a merced de él. Se cansó de embocar, en los primeros 11 hoyos. Solo hizo 12 putts, en ese período. Ahora bien, en 4 de los últimos 5 hoyos, erró 4 putts de menos de 9 pies… ¡de manera consecutiva! Jordan Spieth es una constante incógnita, desde hace mucho tiempo.

Fue una semana tan loca, en donde Rory McIlroy no tuvo un buen desempeño, a pesar de terminar T-2. Y esto lo decimos por lo que pasó dentro y fuera del campo. Dentro del campo, patinó en momentos claves, como lo que sucedió en el hoyo 14 (mala salida, que le costó un bogey) y lo que vino después, en el hoyo 15 (otro bogey). Así y todo, tuvo su chance para ganar, en el 18, sin poderla concretar. Un Rory McIlroy que, luego de sus declaraciones fallidas sobre el nuevo formato del 2024 (explicado aquí, con el correspondiente análisis) y sus palabras polémicas sobre «la alianza estratégica» del DP World Tour y el PGA Tour (explicadas en este link), mencionó que «no sabe cómo la gente encuentra valor de entretenimiento, cuando la gente ve muchos cambios de mando, por bogeys y no por birdies». Semana olvidable, desde todo sentido.

Fue una semana tan loca, en donde Scottie Scheffler tenía un tiro de 150 yardas, en el medio del fairway del hoyo 18 y con la intención de conseguir el bicampeonato aquí. Sin embargo, el N°2 del mundo se complicó la vida, coqueteando con el agua y llevándose un bogey. Y si hablamos de «complicarse la vida», debemos incluir a un Tyrrell Hatton que flaqueó en los momentos finales, con un bogey inoportuno, en el hoyo 17.

Fue una semana tan loca, en donde Harris English jugó al nivel que le conocíamos, teniendo su chance para ganar y logrando el pasaje a The Open 2023 (junto a Davis Riley y nuestro protagonista principal. Riley hizo una ronda de 66 golpes, luego de terminar el sábado con 77 impactos). A pesar del mal comienzo de año (y de sus anteriores problemas en la cadera), el oriundo de Valdosta está de vuelta.

Fue una semana tan loca, en donde tuvimos como ganador a un Kurt Kitayama que no estaba en los planes de nadie. Es que Kurt Kitayama, por su malas sensaciones en el Korn Ferry Tour, visitó el Asian Tour y el DP World Tour (entre otros circuitos), antes de estar acá. Mencionamos al DP World Tour y podemos decir que fue el jugador que más rápido consiguió 2 victorias, en la historia de la gira (en 11 presentaciones). Siguió su marcha, con la única intención de estar en Estados Unidos. Lo logró.

Kitayama le había tomado el ritmo al PGA Tour (con un segundo lugar en el México Open at Vidanta 2022, un segundo lugar en el Genesis Scottish Open 2022 y un segundo lugar en la última CJ Cup). Ahora, faltaba un paso más. Encima, todo parecía diluirse. El triple bogey, en el hoyo 9… ¡se dio con una pelota fuera de límites, por centímetros! Por suerte, con la compañía de Tim Tucker (ex caddie de Bryson DeChambeau, quien fuera ganador aquí, en 2021), la principal persona del día ordenó su mente y no se desesperó.

El birdie, en el hoyo 17, fue clave. El hoyo 18, a pesar de una mala salida, fue tranquilizador. Tal es así que se dio el gusto de marcar su último putt, que estaba a pulgadas del hoyo. Ahora, todos sintieron el cimbronazo de un personaje, que Xander Schauffele ha creado, debido a los muslos prodigiosos del ganador del Arnold Palmer Invitational.

Kurt Kitayama demostró que no hay que romper lo que no está roto, en el PGA Tour. Esperemos que, en las reuniones que hayan en el The Players Championship, el mundo del golf entre en razón. ¡TUVO QUE VENIR QUADZILLA para obligarlos a pensar más!

Matías Miguel Torge

Handicap 54

Latinos: Emiliano Grillo terminó T-39.

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