¿POR QUÉ NO?

Las 7 preguntas que hicieron que este PGA Championship sea histórico, especial y determinante.

Realmente, ha sido un PGA Championship inigualable. Siempre se lo conoce como «el menor de los majors», por distintas razones. Bueno, esta semana fue totalmente distinta. Y las preguntas tienen la misma raíz inicial:

– ¿Por qué no complejizar los campos, usando una forma similar a lo que propuso el Oak Hill Country Club?

Bunkers más profundos, un rough medianamente largo, el arroyo «Allen Creek», los greens rápidos y un campo más firme (a pesar de que el sábado lluvioso generó una situación más benévola) lograron provocar que tan solo 11 jugadores terminen bajo el par del campo. ¡Y nadie llegó a los dos dígitos! Con cambios menores a los que están pensando a largo plazo (en relación a tratar de hacer una pelota que vuele menos), el tratamiento sobre el avance de la distancia puede ser combatido sin problemas. La «solución» está al alcance de nuestras manos.

Lo más loco es que los 2 ejemplos más claros vinieron del mismo lugar y por la misma situación. Tal es así que el canadiense Corey Conners y el noruego Viktor Hovland han quedado fuera del torneo, por enterrar sus segundos tiros en el borde del bunker de la derecha del fairway, perteneciente al hoyo 16 (Conners lo hizo el sábado, obteniendo un doble bogey y finalizando T-12. A Hovland le pasó esto en el último día, terminando T-2, a 2).

– ¿Por qué no pensar que el equipo europeo de la Ryder Cup tiene mayor cantidad de recursos que los que todo el mundo viene diciendo?

Justin Rose, por momentos, volvió a pelear un major. El inglés terminó T-9 y no lograba un Top 10 en este tipo de torneos, desde el PGA Championship 2021. Por otra parte, el querido francés Victor Perez (de quien venimos hablando desde hace tiempo, como ustedes saben) finalizó T-12, haciendo un trabajo prolijo, en silencio y con mucha soltura. Y no solamente renovó su cupo para el PGA Championship del año que viene: estará en Los Ángeles Country Club, disputando el US Open.

En otro orden de cosas, Adrian Meronk no se cansó de fabricar birdies, sabiendo el desafío que terminó siendo el Oak Hill Country Club. Cabe remarcar que el T-40 es mentiroso y podría haber sido mucho mejor. También fue mentiroso el T-68 de nuestro querido Pablo Larrazábal. Es que valió más que un major, porque hace 11 años que no pasaba el corte, en este tipo de torneos. No para de luchar y se la rebusca para siempre jugar cada pelota como si fuera la última: una variable que será indispensable, en el Marco Simone Golf & Country Club y a fines de septiembre. Ah: y no nombramos al danés Nicolai Højgaard, que llegó al T-50 y trabajando para pasar el corte. En conclusión, ninguno de ellos se intimida ante los momentos en donde se requiere mayor capacidad del manejo de las situaciones que generan presión.

– ¿Por qué no empezamos a salir de los nombres comunes, a la hora de buscar posibles candidatos para hacer cosas importantes?

Fíjense cómo empiezan a ser habituales las actuaciones de jugadores como el australiano Min Woo Lee, el neozelandés Ryan Fox (ambos consiguieron la membresía temporal del PGA Tour, hasta final de temporada. Terminaron T-18 y T-23, respectivamente) y Cameron Davis (compatriota de Min Woo Lee. Primer Top 5 en majors). No hay que tener miedo a ver que existe un mundo detrás de las principales estrellas de nuestro deporte.

– ¿Por qué no dejamos de encasillar a todo del lado de LIV Golf o del lado del PGA Tour/DP World Tour?

Claramente, los primeros que tienen que resolver esto son los dirigentes de cada una de las organizaciones. Ahora bien, más allá de los abucheos del sábado (en el tee del hoyo 1), creo que a la mayoría del público no le importó si Brooks Koepka venía de LIV Golf o si Brooks Koepka no jugaba en el PGA Tour, desde hace mucho tiempo. Brooks Koepka consiguió su quinto major, sumándose a jugadores de la talla de Severiano Ballesteros, de Byron Nelson y del australiano Peter Thomson. Brooks Koepka logró ser el sexto jugador en ganar al menos 3 PGA Championship, junto a Snead, Sarazen, Woods, Hagen y Nicklaus. ¿En serio seguimos pensando en qué camiseta lleva puesta el americano, teniendo en cuenta que pertenece a esta lista selecta? El mismo Koepka mencionó que solo le importaba llamar primero a su mujer, luego de conseguir semejante hito.

Lo más loco es que mencionó la importancia de dejar atrás lo que vivió en el The Masters, desperdiciando el liderazgo tras 54 hoyos. ¡Y vaya que lo hizo! Aguantó (con mucho ahínco) sus bogeys del hoyo 6, el hoyo 7 y el hoyo 11. Nunca se descontroló en el liderazgo, como los viejos tiempos. Volvimos a tener la sensación de que Brooks Koepka es capaz de ganar cualquier torneo importante, con su presencia. Y eso es PURA Y EXCLUSIVAMENTE MÉRITO DE ÉL. Tal es así que todo lo que vivió en cuanto a lesiones fue sufrido por el mismo Brooks Koepka: no fue sufrido por LIV Golf y no fue sufrido por el PGA Tour. Y la gente remarca eso, a la hora de hablar del actual N°13 del mundo. La gente quiere ver golf, con los mejores jugadores del mundo. Y nadie puede decir ahora que Koepka no pertenezca a esa lista.

Por favor, necesitamos una solución urgente al respecto. ¿No se dan cuenta?

– ¿Por qué no puede ser tenido en cuenta Sergio García para el equipo europeo de la Ryder Cup y sí Brooks Koepka?

Espero que se entienda lo que voy a decir aquí. A esta altura del partido hubiera querido que los jugadores de LIV Golf no disputen la Ryder Cup, pero por el simple hecho de no usar las reglas al antojo de cada equipo o al interés de cada equipo. Esto lo digo por lo siguiente: como el equipo del Viejo Continente se vio afectado por las multas que el DP World Tour efectuó a los ex jugadores de su gira, el equipo estadounidense debería tomar la misma postura. El contexto y las reglas asociadas a tal fin deben ser iguales para todos.

El tema es que Zach Johnson confirmó que si un «LIV player» gana su lugar en el listado de puntos de la Ryder Cup, puede ser parte de su equipo. Por lo tanto, sabiendo que es muy difícil que Brooks Koepka no pierda su lugar en Marco Simone, es realmente injusto que el equipo europeo no disponga del máxima ganador de puntos de la historia de su conjunto, como lo es Sergio García. Estamos hablando de un jugador que fue pedido por Jon Rahm y Matthew Fitzpatrick: dos de los principales exponentes de la escuadra. Ya que lo nombramos a Jon Rahm, ¿se podrían imaginar qué es lo que pensaría el oriundo de Barrika, al ver esto? Ese es el principal argumento por el cual planteo esta problemática.

– ¿Por qué no se termina de entender lo apasionante que es el golf?

Quizás, no llegamos a comunicar bien la verdadera imprevisibilidad de nuestro deporte: una variable que lo hace único. Y para eso, las historias de jugadores como Michael Block son la mejor herramienta que tenemos. ¿Y quién es Michael Block? Un trabajador de 46 años, como vos, como yo y como cualquier persona común y corriente. Un trabajador con su esposa argentino-italiana, que lo ayudaba a «poner los pies sobre la tierra». Piensen que Michael Block gana 150 dólares por hora, enseñando a jugar al golf en el Arroyo Trabuco GC. Bueno, con este glorioso T-15, logró un premio de U$S 288.333. Mejor dicho, logró obtener casi 3 meses de ingresos… si estuviera trabajando las 24 horas. Y piensen que hay cercanos a los 29.000 profesionales de club, como él. De hecho, todos los años pelean por tener uno de los 20 lugares para este major.

En esos 281 golpes, Michael Block se dio el gusto de jugar con Justin Rose y Rory McIlroy. Para colmo, con el norirlandés, logró levantar una última ronda dramática, al llegar al hoyo 15 y hacer un «hoyo en uno» fantástico, que encendió a la multitud. Después de eso, hizo 2 pares finales (hoyo 17 y 18) que quedarán en la historia del evento, por su complejidad y por lo que estaba en juego. Vendrá a la edición siguiente (al terminar Top 15), es el instructor que mejor resultado tuvo en estos últimos tiempos (desde 1986) y ha recibido invitaciones para el Charles Schwab Challenge y el RBC Canadian Open. La semana perfecta, con premios inimaginables y la posibilidad de seguir cumpliendo sueños, en el deporte que tanto ama.

Este deporte, más allá de que hay algunos que tienen más virtudes que otros, te obliga a saber afrontar las adversidades y saber convivir con el contexto, entiendo que pueden haber protagonistas que no estaban en los planes y se impongan a base de esfuerzo, sacrificio y constante trabajo. El golf obliga a que uno mismo se supere constantemente: algo que debe ser primordial en nuestras vidas. Tal es así que creo que el «¿POR QUÉ NO?», la inscripción típica en las pelotitas de Michael Block, nos ha interpelado, logrando que debamos tomar la actualidad del golf y nuestro presente de otra manera.

Matías Miguel Torge

Handicap 54

Mejor latino: Mito Pereira quedó T-18.

Foto de portada: Getty Images.

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